martes 14 de febrero de 2012

Amistad

Pues ya estamos a mitad de febrero y justamente hoy día de San Valentín, o mejor dicho de la mercadotecnia, me gustaría escribir sobre la amistad.

Desde que eramos unas mini-criaturas se nos ha dicho que los amigos son las personas que al final de nuestra vida podremos contar con los dedos de la mano (si bien nos va) y que hay que cuidarlos como si de una plantita se tratara ya que, como todo en la vida, uno cosechará lo que alguna vez pacientemente sembró. A pesar de que todo ésto suena a cliché muy, pero muy gastado, desgraciadamente creo que no está nada lejos de la realidad. Así que me puse hacer un recuento sobre mis amistades y deduje que por lo menos debería tener a cuatro, o sea, mi mejor amigo de la primaria, el de la secundaria, el de prepa y el de la universidad. Mínimo.

Lo malo es que nunca se me ha dado eso de regar bien mis plantitas y creo que de los cuatro, al final sólo se de la existencia de tres (honestamente no está tan mal) Y es que las personas con los años vamos cambiando constantemente. Hoy podemos estar de acuerdo con alguien y tal vez en un mes ya no tengamos la misma empatía, por lo tanto, creo que un mejor amigo no puede hacerse de un día para otro. La verdadera amistad tiene que pasar por diferentes etapas y por diferentes pruebas. Pruebas como la distancia, que muchas veces une más, la envidia, la traición, la indiferencia, etc. Hay veces que a pesar de todo, bien vale la pena seguir contando con el otro.

Es muy probable que los verdaderos amigos hayan llegado a nuestro camino por cuestiones del destino sin ninguna gran historia por detrás. Simplemente estuvieron en el tiempo y en el lugar correcto para que los conociéramos. Creo que eso es lo que caracteriza a las verdaderas amistades: La sencillez. Podemos ser nosotros mismos a lado de los mejores amigos. Nada mal puede salir estando con ellos, ya que como dice la frase: "Un amigo es la persona con la que puedes pensar en voz alta"

jueves 19 de enero de 2012

Reposo

Vaya inicio de año que tuve.

En las primeras semanas de enero tomé más medicinas que las que he tomado en varios años.

Sentí la incertidumbre.

Valoré la vida más que nunca.

Las noches se volvieron eternas.

Entendí a los que luchan todos los días con la esperanza de regresar sanos a casa.

Comprendí a los que nos dejaron.

Sentí la desesperación, el coraje y la resignación.

Vi cómo es posible pasar de la risa al llanto en un segundo.

Extrañé la rutina como nunca.

Me acordé de muchas personas.

Reafirmé a los que tengo cerca.

Vi gente enferma que aún no ha recibido atención.

Burócratas que no les importa que haya gente enferma.

Conocí verdaderos doctores comprometidos con sus pacientes.

Vi cómo el tiempo pasaba lentamente.

Dejé malos hábitos.

Agradecí mi suerte.

Cambiaron mis horarios y a pesar de todo, cuando regreso poco a poco a la normalidad, parece ser que nada ha pasado.

Todo sigue en marcha y la única pregunta que me queda es: ¿Qué era lo que hacía antes de ésto?

miércoles 4 de enero de 2012

Contenidos

Comienza un nuevo año y muchas personas, como todos los años, tendrán su ­lista de propósitos con la esperanza de que ahora sí los pongan en práctica, con el firme objetivo de que éste será el año en el que materialicen todos sus sueños (al fin y al cabo por ahí dicen que la esperanza es la última que muere ¿no?) y los que también año con año tienen metas, son las marcas de pequeñas, medianas y grandes empresas. Marcas que están ávidas de nuevos contenidos, de nuevos espacios, de nuevos medios BTL, de las últimas tendencias en el marketing que les puedan redituar toda la inversión que planean gastarse. La cruda realidad es que, igual que una persona física, muchas de ellas sólo se quedarán con el simple propósito y no llegarán a cumplir sus objetivos. ¿De quién es la culpa? Puede deberse a una extensa sinergia de errores que se van juntando hasta formar una inmensa bola de nieve. Por ejemplo: Se puede tener un gran producto, un excelente servicio, una buena planificación, pero quizás no se toma la adecuada comunicación ni los medios idóneos. Todo ésto hace que se tarden los objetivos en cumplir y las ventas esperadas puedan demorar más de la cuenta o quizás nunca lleguen.

Nada fácil es el camino de la comunicación hoy en día. Los medios evolucionan y lo que ayer aseguraba el éxito hoy simplemente es un apoyo más para que las marcas sigan con vida. Actualmente un video de Youtube puede tener millones de visitas en tan sólo unas semanas. Videos sin una producción millonaria, sin talentos conocidos o guiones elaborados. Simplemente se convierten en hits y en blanco de marcas en busca de un huequito más para asegurarse de que no nos olvidemos de ellas. Lo cierto es que este tipo de contenidos que, curiosamente preferimos los de la llamada generación “Y” y mayoritariamente los niños de la generación “Z”, son aquellos que no tienen una programación, aquellos en los que no hay que esperar un horario para verlos, aquellos que se pueden ver la cantidad de veces que uno quiera y en el lugar de nuestra elección. Son los contenidos virales que dan la vuelta al mundo en minutos. No es de extrañarse que hoy en día los jóvenes prefieran vivir sin televisión antes que sin celular e internet.

Para algunos será un arma de dos filos, ya que podemos inundarnos de más basura mediática o quizás enriquecernos con mejores contenidos. De cualquier forma, es probable que conforme pase el tiempo, lo que Giovanni Sartori decía en su libro “Homo-Videns La sociedad teledirigida” se vaya volviendo más en ficción que en una realidad.

Les dejo un ejemplo de los muchos que se pueden encontrar en las redes sociales. Un video de jóvenes con mucho talento, pero sobre todo con iniciativa que ya no buscan espacios ni marcas para sus proyectos. Pareciera que el proceso se va invirtiendo y ahora los medios masivos y las marcas son los que van a ellos.