domingo 21 de agosto de 2011

Viejas...

Siempre me he preguntado por qué nos cuesta tanto trabajo despojarnos de las cosas viejas que ya no nos son útiles. Cosas, creencias y también, por qué no, hasta personas que simplemente están en nuestras vidas con un solo objetivo: Estorbar y quitarnos energía. Una de las razones por las que nos cuesta trabajo es porque erróneamente nos hemos identificado y apegado a ellas como si se tratara de nosotros mismos. La verdad es que tan sólo nos han acompañado en una parte de nuestro camino y no deberíamos dejar toda nuestra identidad en ellas. Las sobrevaloramos a tal grado que se convierten en símbolos e iconos de nuestra vida. Les damos un valor sentimental más alto del que deberíamos otorgarles. Recuerdo una locación en la que estuvimos grabando por tres días. Se trataba de una casa normal por fuera, pero por dentro estaba muy vieja. Todos los muebles eran de un estilo muy "clásico" y prácticamente se estaban cayendo a pedazos. Lo curioso era que, al parecer los únicos que se daban cuenta de eso éramos nosotros porque los dueños de la casa estaban orgullosos de sus muebles. Decían que estaban hechos de caoba muy cara y eran de buen estilo. Ésto hizo darme cuenta de que sólo vemos lo que queremos ver y vivimos la realidad que queremos vivir. Muchas veces esas mismas cosas viejas impiden llegue algo mejor a nosotros. Así que a hacer limpieza y a tirar todo lo que no nos sirve por más doloroso que sea.