miércoles 16 de noviembre de 2011

Bob Dylan

En estas últimas semanas, he de confesar que me he obsesionado un poco con la música de Robert Zimmerman, mejor conocido como Bob Dylan y con todas las historias y mitos que se han publicado sobre él . Quizás sea mi fascinación por lo raro, pero hay algo que me atrapó cuando escuché "Don't think twice it's all right" También confieso que, aunque sabía que existía, nunca tuve la intención de descubrir su carrera musical. De hecho, conocía más a su hijo Jakob Dylan con The Wallflowers.

Lo que me sorprende es la originalidad y la innovación que Bob a dado a la industria musical. Sus canciones no son melodías comunes, pero aún así te atrapan al instante. Se le ha llamado poeta y la voz de toda una generación de los años 60's hambrientos de justicia, de una igualdad en los derechos civiles y de una increíble necesidad de expresión. De hecho, podría decirse que los 60's fueron como la orgía de la creatividad, ya que nos regaló auténticos himnos y artistas que actualmente son íconos. Difícil de superar lo que nos dejaron esos años.

Canciones de casi diez minutos y con letras escritas mágicamente, como él mismo dice, hacen de su discografía algo único. Incluso lo hace más fascinante la declaración que hizo algunos años sobre un pacto que hizo con el mismísimo diablo para llegar a donde está ahora. Sea cierto o no, es imposible descartar el talento y la enorme huella que ha dejado.


1 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuidado con Dylan, es adictivo.